Finalmente, ocho días después de que la intervención nacional se hiciera efectiva, y tras meses de ignorar advertencias oficiales, el gobernador Gustavo Melella ha decidido acudir a la Justicia Federal. Lo hace bajo el ropaje de la "defensa del federalismo", pero los hechos sugieren algo mucho más sombrío: una inacción premeditada o una impericia técnica que le entregó, en bandeja de plata, la llave del Puerto de Ushuaia a la administración de Javier Milei.
La mentira tiene patas cortas
Durante meses, desde este medio advertimos sobre la inminencia de la intervención basándonos en documentos oficiales de la Agencia Nacional de Puertos y Navegación (ANPyN). La respuesta del Gobernador no fue técnica ni institucional; fue el ataque personal. Melella llegó a decir que Agenda Malvinas mentía y que recibíamos "dádivas" para desinformar.
Hoy, la presentación de su propia medida cautelar es la confesión de su mentira. El Gobernador reconoce ahora lo que negó sistemáticamente: que el puerto iba a ser intervenido. Pero lo hace tarde.
Una cautelar presentada después de que el interventor ya se sentó en el sillón y la Prefectura tomó el control operativo, suena más a una puesta en escena para la tribuna que a una estrategia real de defensa soberana.
¿Cómplice o Incapaz? El tiempo a favor de Milei
Lo que resulta sospechoso en este "vía crucis" portuario es el manejo de los tiempos. Repasemos la cronología:
1. Octubre 2025: Inspección técnica lapidaria de la ANPyN (pilotes rotos, caos contable).
2. 16 de Diciembre 2025: Notificación formal de la Nación advirtiendo la intervención si no había respuestas.
3. 21 de Enero 2026: Concreción de la intervención.
4. 29 de Enero 2026: Reacción judicial de Melella.
¿Por qué el Gobernador esperó ocho días desde la intervención —y más de un mes desde la notificación de diciembre— para actuar? Esta demora le dio al Gobierno Libertario el tiempo necesario para consolidar el desapoderamiento en plena temporada récord. ¿Es Melella un estratega de la victimización que prefirió perder el puerto para tener un enemigo externo, o es simplemente un gestor superado por la realidad?
La Caja sobre el Muelle: El pecado original
En su presentación judicial, Melella afirma que "no hay desvío de fondos". Sin embargo, el origen de este conflicto es la Ley Provincial N° 1596, con la que pretendió manotear el superávit portuario para financiar el colapso de la obra social OSEF.
Ese intento de transferir fondos destinados por ley nacional al mantenimiento del muelle fue el "pecado original" que le sirvió de excusa legal a la Nación. Al priorizar el parche financiero para su ineficiente política sanitaria por sobre la inversión en infraestructura (que fue de apenas el 1,3%), Melella le regaló a Milei el argumento del "Poder de Policía" para intervenir.
El Puerto "Sin Control": Una confesión peligrosa
Curiosamente, en su cautelar, la Provincia advierte que el puerto ha quedado "sin controles" sobre hidrocarburos y materiales peligrosos, alertando sobre riesgos de derrame. Si esto es cierto, es una admisión de que la provincia ha perdido la soberanía operativa total. Pero también es una contradicción: hace una semana decían que el puerto operaba con "estándares de excelencia". ¿En qué quedamos? ¿Es un puerto récord o es un peligro ambiental?
El fin de la autonomía por falta de previsión
Gustavo Melella parece no haber comprendido —o peor aún, parece ser funcional a— la política de destrucción del Estado que encabeza Javier Milei. Al no dar respuestas efectivas a los pedidos de la ANPyN y al ignorar las advertencias, el gobierno fueguino permitió que el activo estratégico más importante de la provincia bicontinental fuera capturado por el centralismo porteño.
La soberanía no se defiende con cautelares tardías, sino con muelles sólidos, cuentas transparentes y una política marítima que Melella nunca tuvo. Hoy, la "intervención federal indirecta" que denuncia el gobernador es el resultado de su propia orfandad estratégica. Tierra del Fuego ya no maneja su puerto, y el responsable de haber entregado la llave, por acción u omisión, habita en la Casa de Gobierno de Ushuaia.