La Anónima, una de las principales cadenas de supermercados del país, enfrenta un deterioro simultáneo en dos frentes clave de su negocio: la caída del consumo en sus tiendas y un fuerte aumento de la morosidad, que se multiplicó casi siete veces en un año. La compañía registró un cargo por incobrabilidad de $19.255 millones, frente a los $2.830 millones del mismo período del ejercicio anterior, un salto que impactó de lleno en sus resultados y expuso el deterioro de la cadena de pagos en un contexto de menor poder adquisitivo y mayor fragilidad financiera de los clientes.
El aumento de los créditos incobrables coincidió con una retracción en el principal negocio de la empresa. Las ventas del segmento supermercados, que representa el núcleo de su actividad, cayeron 4,22%, reflejando el impacto directo del ajuste del consumo sobre el sector minorista. Aunque la facturación total logró sostenerse gracias a otras unidades, el deterioro del negocio principal dejó en evidencia el cambio en la dinámica comercial de la compañía.
Este escenario confirma una tendencia que afecta a todo el retail alimentario: el consumo masivo sigue sin consolidar una recuperación sostenida y el financiamiento a clientes, históricamente una herramienta para impulsar ventas, se convirtió en un factor de riesgo creciente.
En la misma línea, el resultado antes de impuestos descendió de $34.426 millones a $7.475 millones, reflejando una caída significativa en la rentabilidad del negocio.
Finalmente, la ganancia neta del período fue de $9.709 millones, lo que representa apenas el 0,65% de los ingresos, muy por debajo del 1,71% registrado en el mismo período del ejercicio anterior cuando había alcanzado los $25.238 millones.
Caída de la rentabilidad y suba de costos
A pesar de sostener el nivel de facturación, la empresa registró una fuerte caída en su rentabilidad. El resultado operativo se redujo a $12.001 millones, frente a los $22.246 millones del mismo período del año anterior, lo que representa una caída del 46%.
Este deterioro respondió a varios factores. Por un lado, los gastos operativos crecieron un 4,21% interanual, alcanzando los $399.290 millones, impulsados principalmente por el aumento de salarios.
En este sentido, la empresa señaló que el incremento de costos laborales respondió a acuerdos salariales y ajustes operativos. “Las remuneraciones, contribuciones sociales y honorarios reflejan un aumento del 9,77%, que obedece fundamentalmente al impacto de los acuerdos por paritarias y a ajustes que debieron realizarse para adecuar las dotaciones al nivel de actividad de algunas sucursales”, indicó la compañía.
Este último punto sugiere que la empresa debió adaptar su estructura operativa al menor nivel de actividad, en línea con el retroceso del consumo.
Otro factor determinante en la caída de la rentabilidad fue el fuerte aumento de la morosidad. La empresa registró un cargo por incobrabilidad de $19.255 millones, frente a los $2.830 millones del mismo período del ejercicio anterior, lo que representa un salto de casi siete veces.
La propia compañía vinculó este deterioro con el comportamiento de sus clientes. “La pérdida está relacionada a los aumentos de saldos con clientes y del índice de morosidad”, explicó en su balance. El dato resulta especialmente relevante porque La Anónima opera con financiamiento al consumo a través de su tarjeta propia y convenios financieros, por lo que el aumento de la mora refleja el deterioro en la capacidad de pago de los hogares, en un contexto de caída del poder adquisitivo y menor nivel de actividad.