jueves 08 de diciembre de 2022

Información | 8 nov 2022

sociedad

Preparan una misión humanitaria a Malvinas para localizar los restos de tres militares caídos en la guerra

Es un emprendimiento de investigadores y documentalistas, que esperan llegar a un acuerdo con el propietario de un campo, en el que estiman que hace 40 años se precipitó a tierra un helicóptero Puma, del Ejército.


Por: la nación

U na tarea paciente de acercamiento con pobladores residentes en Malvinas viene haciendo un grupo de investigadores y documentalistas argentinos, que se proponen realizar una expedición de búsqueda humanitaria en las islas. La meta es localizar los restos de una aeronave militar que cayó en la guerra de 1982 y recuperar los cuerpos de sus tres ocupantes.

Más allá de los trámites y autorizaciones oficiales, en momentos en que no existe un diálogo fluido entre el gobierno argentino y las autoridades de la isla, los autores de la iniciativa procuran lograr el visto bueno de los propietarios del campo en el que podrían encontrarse los restos de la tripulación del helicóptero Puma Alfa Eco 505, del Ejército argentino, a 40 años de la contienda bélica.

“Hay una fuerte expectativa, especialmente en los familiares de los militares caídos”, explicó el abogado Mariano Sciaroni, reservista del Ejército y uno de los impulsores del proyecto, que se prevé llevar adelante entre enero y marzo, con financiamiento privado.

El objetivo es localizar los restos de los militares que cayeron en una misión extremadamente riesgosa. Los tenientes primero Juan Carlos Buschiazzo y Mario Roberto Fiorito y el sargento mecánico Horacio Raúl Dimotta salieron desde Monte Kent, en Malvinas, el 9 de mayo de 1982, a las cuatro de la tarde, a bordo del helicóptero Puma, con balsas, sogas y sin equipamiento militar, al rescate de los heridos graves del pesquero argentino Narval, que había sido atacado por dos Sea Harrier británicos. “Los ingleses sospechaban que el pesquero realizaba tareas de inteligencia para informar a las tropas argentinas el movimiento de sus enemigos”, reconstruyó Sciaroni, en un diálogo con LA NACION.

Según describió el investigador Sciaroni, los aviadores militares cumplieron la misión como voluntarios, por lo que su ofrenda tiene componentes heroicos. El helicóptero fue derribado por el destructor HMS Coventry, con un misil Sea Dart, y siempre se creyó que había caído en el mar.

Investigaciones realizadas en 2018, al hallarse un parte de guerra de un oficial del Coventry, revelaron que la aeronave podría haberse precipitado a tierra sobre la costa norte de la isla Bouganville (Lively Island, para los ingleses). Eso motivó a los investigadores que ahora integran la misión humanitaria a avanzar en la pesquisa y, tras acceder a distintos documentos, se conectaron con el teniente coronel retirado Ewen Southby-Tailyour, de los Royal Marine, quien durante la guerra tenía la misión de encontrar tripulaciones derribadas y había localizado los restos de un helicóptero. Llegó a identificar el tren de aterrizaje de un helicóptero Puma.

“Otra patrulla encontró en un rastreo elementos de supervivencia coincidentes con los que se habían embarcado en el helicóptero Puma”, relató Sciaroni, entusiasmado con la historia.

Los fines humanitarios

“La misión tiene fines humanitarios”, insistió Oscar Feito, periodista e integrante del equipo que se fijó el objetivo de la misión. “Encontramos buena disposición de la Cancillería argentina, de la embajada británica y de los agregados militares. Con los malvinenses tuvimos un diálogo cordial, incluso con los vecinos del predio en el que creemos que cayóla aeronave. Pero nos dijeron que la policía local fue al lugar y no encontró los restos. Queremos que nos dejen ir con nuestros equipos especializados y realizar la búsqueda”, reveló.

Forman parte del equipo el coronel Luis Ángel Bennardi, militar en actividad y aviador del Ejército, que hace diez años comenzó a investigar la caída del helicóptero Puma, y el buzo científico y documentalista Uriel Sokolowicz Porta. A ellos se sumarán mecánicos especializados, con sistemas satelitales, GPS y equipos de detectores de metales, entre otras herramientas.

“La iniciativa de la misión humanitaria empezó hace dos años. Hicimos una carta audiovisual de presentación, de ocho minutos, para generar confianza y mostrar que solo nos anima el propósito de encontrar a nuestros muertos”, dijo Sciaroni.

Inicialmente se habían fijado el objetivo de realizar la expedición en el verano pasado, pero encontraron una fuerte resistencia en las islas a programar el viaje en los meses previos al 40° aniversario del desembarco militar argentino y del comienzo de las hostilidades.

Pasada la fecha emblemática del 2 de abril, el invierno no era una fecha auspiciosa para el emprendimiento. Ahora, mientras esperan lograr la aceptación de los isleños, evalúan cómo llevar adelante la búsqueda en un terreno que saben que será inhóspito. Más que el permiso de las autoridades malvinenses, esperan que la familia Poole –propietaria del terreno- lespermita realizar la inspección en el lugar. “Ellos dicen que una patrulla policial recorrió la zona y no encontró nada. Nosotros queremos llegar con equipos y personal especializado para una búsqueda más exhaustiva”, confió uno de los promotores de la iniciativa.

“La ventana de oportunidades es corta, de noviembre a marzo, por las condiciones climáticas. Habrá que dormir a la intemperie y en invierno es casi imposible”, comentó Sciaroni. No pierde las esperanzas y recuerda el hallazgo de la corbeta Swift, la embarcación inglesa hundida en 1770 y localizada dos siglos después, en febrero de 1982, frente a las costas de Puerto Deseado. Tiene presente que allí se encontraron restos humanos.

“La misión será buscar los restos del helicóptero. Los cuerpos seguramente estarán allí o en una zona cercana”, concluyó, con esperanza.

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