martes 31 de enero de 2023

Opinión | 16 ene 2023

Alejandro Rojo Vivot: Hace más de un siglo y hoy


Por: Alejandro Rojo Vivot

“La mayoría de los que nos dedicamos al humor, o al menos voy a hablar por mí, tenemos una tendencia al sufrimiento. Pero cuando arranqué con los monólogos, ahí por 2004, descubrí y me enamoró que algo que me había cagado mi vida o me hacía sufrir en mi vida cotidiana se podía convertir en material humorístico y generar risa. No me considero una persona alegre que se toma la vida con risa, sino que me siento triunfadora cuando logro que, a esto que odio que me pase, le encuentro un buen chiste”. (1)

 

Dalia Gutmann (1978)

 

El humor político ha acompañado al quehacer sectorial desde lo más remoto de la historia de la humanidad.

Muchos son los que en vez de ganarse el pan con el sudor de sus respectivas frentes, tal la maldición bíblica, buscan denodadamente obtenerlo con los dineros de otros que aportan regularmente al sostenimiento del Estado con sus altos desembolsos impositivos. Por eso tratan de mantenerse en el poder político como empleados públicos jerárquicos inclusive en cargos electorales, mientras sus discursos voluntaristas se mantienen imperturbablemente.

Además están los que directamente roban del esfuerzo de los ciudadanos para provecho propio, inclusive en un país económica y socialmente desbastado, con numerosas promesas electorales incumplidas.

También encontramos a los que alardean sus ideas neo estatistas aunque contratan muy costosos abogados privados para defenderse de empleados públicos judiciales. Que cada uno se ponga el sayo que le quepa.

Por suerte que están los demás que son muchos.

 

POR CASO

Veamos un ejemplo literario que bien podría estar incluido en los medios de comunicación social de mañana; y no es chiste.

En los siglos XVIII, XIX y principios del XX, fue muy frecuente que los humoristas se expresaran mediante simples versos rimados aunque sea forzando un poco la lengua escrita, como ahora pero por falta de un poco más de lectura…

Que después de tanto tiempo sigan vigentes demuestran los resultados de las ingentes mentiras, zarazas y discursos altaneros a los gritos con el dedo levantado; a veces acompañados con proyecciones falaces y aplaudidores como único público disciplinado.

 

AQUÍ ME PONGO A CANTAR

JUAN MACANA”: COMPRA DE VOTOS, COIMAS EN LAS CONCESIONES FERROVIARIAS Y DIPUTADOS QUE SE DUERMEN EN EL CONGRESO

La compra de votos fue una penosa realidad política del país. También lo fue, no mucho antes de la crisis del 90, la fiebre de las concesiones ferroviarias, otorgadas, en algunos casos, a favoritos oficiales, quienes las negociaban con suculentas ganancias. Algunos versificadores –humildes pero eficaces testigos de su tiempo- llevaron al verso, modesto pero elocuente, algunos aspectos de esa realidad. Bajo el manto de la fábula, no poco de cierto se advierte en el folleto popular titulado Juan Macana (Buenos Aires, Casa Editora de Salvador Matera, Calle Cuyo 1236), 1908. En el capítulo titulado “Juan Macana diputado”, comenta el anónimo autor:

Un amigo de mi tata / quiso mandarme al Congreso / y se gastó para eso / casi tres bolsas de plata.

Y me dijo: Vas a ser / todo un señor diputado / pero quedás obligado / lo que te diga a hacer.

Y allá por el mes de abril / me mandó un caso concreto, / que yo apoyara un proyecto / de hacer un ferrocarril.

Es una obra meritoria, / me dijo, la apoyará, / y de eso modo tendrás / una página en la historia.

Y a más el inglés nos suelta / cien mil pesos a cada uno, / con tal que pueda a su gusto / sacar el jugo a la tierra.

Y cobrar lo que encaje / por el transporte de cargas / y encomiendas y dar largas / a los precios de pasaje.

Y en fin, aquella ocasión / fue presentado el proyecto, / yo lo defendí y con esto / se le dio la concesión.

Y hoy cobra cincuenta pesos / por viaje que vale diez, y esto debido es a las gentes del Congreso.

Los patriotas poner coto / quisieran a tanto abuso, / pero mantienen en uso / la compra-venta del voto.

El criollo en la votación / venda el voto por un grullo, / y el congresal vende el suyo / como una compensación.

Eso dije una mañana / en la sala del Congreso, / y me dijeron que eso / era una pura macana.

Pues el que compra una cosa / la puede vender después, unos la venden por diez / y otro por más la negocia.

Y aquel que, tonto, pretenda / que el Congreso sea moral, / dé su voto como tal / y que inmoral no lo venda.

Y no crean que es macana / lo que les voy a decir. / Dijo: No puedo dormir /, que cierren esa ventana.

Los que por ver animales / se dirigen a Palermo, / que se vayan al Congreso / y verá los congresales”. (2)

 

REFERENCIAS

1) Gutmann, Dalia. Entrevista de Analía Melgar. “Convierto en humor lo que me hace sufrir en la vida”. Perfil. Buenos Aires, Argentina. 22 de enero de 2022.

2) Anónimo. Citado por León Benarós. El desván de Clio. Todo es Historia. AÑO VII. N° 73. Páginas 37 y 38. Buenos Aires, Argentina. Mayo de 1973.

OPINÁ, DEJÁ TU COMENTARIO:
Más Noticias

NEWSLETTER

Suscríbase a nuestro boletín de noticias